Sobre el papel del formador en el arte

Un buen narrador no es necesariamente un buen formador. Sucede como en los deportes, donde la vida profesional del jugador es breve y muchos, al retirarse, pasan a ser entrenadores: el mejor entrenador no es necesariamente el que fuera mejor jugador. A veces sí, a veces no, de hecho se dice que se juega como se puede y se entrena para que se juegue como a uno le gustaría. Eso es un formador: alguien que influencia. Un buen formador es esa persona que devuelve una versión mejorada del narrador que ha pasado por sus manos. Y una versión mejorada significa un narrador más singular, mejor armado, con más recursos, con más conocimiento del oficio y de sí mismo, de sus posibilidades, de sus virtudes y sus defectos. Además de eso, el buen formador para mí debe: Tener un método formativo, un plan, una idea, una estrategia, una serie de convicciones teóricas sobre las que cimentar un método de trabajo. Tener capacidad pedagógica, paciencia y amor e interés por los alumnos y la enseñanza. Sin esto no se puede enseñar. Capacidad de estudio y análisis. Sensibilidad para percibir lo que necesita el alumno en cada momento y cómo ayudarlo a mejorar.

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Reporte de problema con las fechas de actuaciones

Como veis si miráis a la derecha, estamos teniendo algún problemilla con la página, y las fechas de las actuaciones no salen debidamente. Si queréis consultarlas, basta con pinchar aquí, en actuaciones-fechas, y bajar el scroll; salen abajo. Fechas Saludos y perdón por las molestias, Héctor

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Los formoles y el frío

A la espera del frío se asan cuentos de taberna. Se dice en Las mil y una noches, siguiendo una escatología (o ciencia de ultratumba) copiada por Dante, que el infierno respira dos veces al año: una espiración, que provoca el verano y la salida de las serpientes, mosquitos y escorpiones de su lugar natural, y una inspiración, donde el calor del mundo regresa para apuntalar las calderas de la diabólica ciudad de Dite, junto con las serpientes, los escorpiones y los mosquitos. Quiera Dios que nadie que lea estas palabras vaya (vayamos) al infierno, pero por lo que se sabe, allí hay más serpientes que en los desiertos libios. En Libia, cerca del palacio de Gadafi, hay registros recientes de gente que ha visto la anfisbena, una serpiente con dos caras de la que les dejo una simpática estampa arriba, y viven otros mil tipos escondidos; bálsamos y venenos para las enfermedades aún por curar.      Pero en fin, ya como digo las serpientes están a punto de regresar al ardoroso cubil, y el invierno irá devorando poco a poco los días, y encenderemos palabras para calentarnos el corazón. Los cuentos, en honor a Sheherezade, que es lo más parecido que tenemos

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Mieles de otoño

Llega octubre, y con octubre inauguramos la temporada más bella en Madrid: el otoño, como lo recuerdo en Salamanca. Todo el mundo habla del verano en España, pero el otoño es especialmente hermoso. Ava Gardner, Hemingway y Frank Sinatra solían venir los otoños a Madrid, al dulzor de la uva recién recogida, y Alvaro Cunqueiro dice en algún lugar que incluso la dama Pasifae y el rey Minos de Creta vinieron a Sevilla a pasar sus lunas de miel por estas fechas. No sé si conocen la historia: Pasifae estaba casada con Minos, el rey más poderoso del Mediterráneo, y este le hizo un feo al dios Neptuno, algo relacionado con un sacrificio de un toro blanco, y el dios griego, tan suyo, se vengó forzando a la sensual Pasifae a enamorarse del toro bravo, que germinó dentro de ella y entre ambos crearon a Asterión, el minotauro de Creta. Pero antes de aquellos lances Pasifae y Minos fueron pareja franca, envidiada y amorosa, y debían caminar por la península como una pareja del cine. Pasifae era menuda, de ojos y cabellos negros y muy cantora, y vestiría, lo sabemos por las vasijas cretenses, falda de volantes, y quizá fue

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Marcos Rabasco, hijo de Pablo y de Espe

-¿Marcos (7 años) es futbolero? ¡Qué bueno! ¿Y de qué equipo es? Será del Madrid, como su padre… -Pues no. Madrid y Barça le dan repelús. Es del Córdoba, lógicamente… Y del Athletic. -¡No me digas! ¡¡Tengo que regalarle una camiseta del Athletic!! -Ya tiene una – 🙂 🙂 🙂 🙂   Este chico es especial. Ya tiene una canción y un cuento (un día, con tres años le dijo a su padre, muy amigo de Galeano «dile a Eduardo que deje de escribir sobre mí»), y en una semana santa, al ver a los romanos en la procesión apresar al Cristo, mientras todos callaban, él, Marcos, con apenas dos años le gritaba al preso: «¡Defiéndete! ¡Defiéndete!». Esto último lo cuenta Galeano en «Los hijos de los días». Un muchacho así sólo podría ser del Athletic, claro… Y mi amigo.

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Planeando para la nueva temporada

Ando en estos días diseñando todo el trabajo narrativo para la próxima «temporada», que abarcará el otoño de 2015 y el primer semestre de 2016. Cursos: Hay una propuesta de curso intensivo, de fin de semana, en septiembre y un puñado de ellas para cursos regulares durante el curso. Podéis encontrar la info en esta web, pinchando aquí: Curso intensivo Cursos regulares 2015-2016 Actuaciones: En septiembre reanudaré los tres espectáculos para adultos que tengo en cartel: «Las mil y una noches«, «Catálogo de soluciones para librarse de hombres inadecuados» y «Amor, sexo… ¡Y lo que surja!«. Pulsando en cada link encontrarás información y opiniones sobre cada una de ellas. Las fechas aún no están concretadas 100%, pero si te interesa estar al tanto, puedes escribirme a hectorurien@gmail.com y te añadiré a la lista de correo desde la que informo regularmente.

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La narración fractal

Delante de los escaparates de los fotógrafos, contemplando las posiciones adoptadas por las personas fotografiadas en estos escaparates, se comprende, quizás, esto: que la felicidad de los que vivimos es rutinaria e inconsciente, pero que en el momento raro, excelso, consciente de la felicidad, es cuando nos hacemos retratar en una fotografía. Josep Pla, El Cuaderno Gris. Este libro es una fotografía, un momento de felicidad, una sensación de hallazgo suspendida en el tiempo. Uno se para y escribe lo que piensa de los cuentos, del oficio. Es la recopilación de mi vida en un instante. Es lo que me gustaría contar hoy sobre mi desempeño como narrador profesional si me atreviera a volcar mi alma y encontrase unos cuantos oídos dispuestos a escuchar sin condiciones, durante algunas horas. Como en las fotografías, uno no sabe si es su momento de mayor esplendor o es un momento anodino, sólo responde a la necesidad de mostrarse, de fijar su yo, sin perjuicio de que el tiempo contradiga lo que la foto prometió una vez. La vida, como el cuento oral, como la oralidad misma, es un devenir, y aunque se deje fotografiar no se detiene ni está fijada. La vida y

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