Cerca del cielo

«En la maravillosa leyenda de La Búsqueda del Santo Grial del siglo XII se cuenta que cuando los caballeros de la Mesa Redonda partieron en sus corceles para buscar el Santo Grial, abandonaron por separado el castillo del Rey Arturo. «Y cada uno fue por el camino que había decidido y se internó en el bosque por donde lo veía más espeso» (la ou il la voient plus espesse); de forma que cada uno, entrando por voluntad propia, dejando atrás la buena compañía conocida y la mesa de la corte de Arturo, guarnecida de torres, experimentaría a su manera heroica el bosque desconocido e intransitado.

Las murallas y las torres del mundo cultural que entonces se estaban construyendo se están desmoronando; y mientras que aquellos héroes podían internarse voluntariamente en lo desconocido, hoy, querámoslo o no, debemos entrar en el bosque la ou nos la voions plus espesse y, nos guste o no, la senda intransitada es la única que se nos ofrece.

Por supuesto, aquellos que todavía se las pueden ingeniar para vivir en el seno de alguna mitología tradicional siguen disfrutando de protección contra los peligros de una vida individual y, para muchos, la posibilidad de adherirse así a fórmulas establecidas es un derecho de nacimiento que hacen bien en disfrutar, porque aportará significado y nobleza a sus vidas carentes de aventura, desde el nacimiento hasta el matrimonio y sus deberes, la disminución gradual de facultades, hasta el paso tranquilo por la última puerta. Pues, como canta el salmista: «la piedad rodeará al que se confía a Yahvé» (Salmo 32,10); y quienes vean en esa protección una perspectiva merecedora de cualquier sacrificio encontrarán las pautas y los sentimientos de una vida de buena reputación en una mitología ortodoxa.

Sin embargo, para quienes esa vida no sería tal, sino una muerte anticipada, las montañas circundantes que a los demás les parecen de piedra, están hechas de la bruma del sueño, y el hombre valeroso camina precisamente entre su Dios y su Diablo, el cielo y el infierno, el blanco y el negro. Una vez fuera de esas murallas, en la noche del bosque inexplorado, donde el terrible viento de Dios sopla directamente sobre el espíritu inerme, inquisitivo, la confusión de caminos puede conducir a la locura. Pero también puede conducir, en palabras de uno de los grandes poetas medievales, a «todas aquellas cosas de las que están hechos el cielo y la tierra». (Joseph Campbell; Mitología Creativa

Cerca del Cielo...

Pues eso… que las cosas están fatal pero, pase lo que pase, nos inventaremos alguna manera para seguir contando cuentos a quien quiera escuchar

 

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